martes, 25 de mayo de 2010

Pasado, Presente y Futuro Tecnologíco


En sus más de cien años de historia los servicios de telecomunicación, cuyos máximos exponentes son el teléfono y la televisión, han aportado innovaciones verdaderamente trascendentales y de gran impacto social, pero siempre lo han hecho con prudencia, con cierta calma, cuidando que lo nuevo fuese compatible con lo anterior y no lo hiciese inservible, prestando atención a las infraestructuras para optimizar las grandes inversiones que implicaban y, sobre todo, buscando la universalidad de los servicios, su socialización.

La introducción de los nuevos servicios no resultaba sencilla y existen ejemplos de servicios de éxito, como el fax y el teléfono móvil, cuyo auge ha tenido que esperar unas décadas, y otros de éxito parcial, como el videotex, que triunfa en algunos sitios y en otros no, y de fracaso, como el teletex, que apenas despegó, o el videotófono, que lleva treinta años esperando entrar en el mercado.

Ha habido apuestas de gran trascendencia y dudosos resultados, como la integración de voz y datos, que supuso la convergencia entre informática y telecomunicaciones. Sin embargo, en cualquiera de las oficinas del mundo avanzado observamos que esta convergencia no ha tenido lugar en absoluto, pues las comunicaciones vía oral circulan por unas vías (centralitas) y las de datos por otras como el ordenador, permaneciendo completamente separadas.


El presente, un cambio de ritmo.

Pero en el momento presente ya sentimos síntomas de que ya las cosas nunca más volverán a ser como en el pasado. Hay servicios que están teniendo un desarrollo mucho más rápido de lo que era en tiempos pasados.
La red inteligente es otro ejemplo de desarrollo rápido de servicios, que incluye entre sus objetivos precisamente la capacidad para crear servicios con prontitud y adaptados a las necesidades de los clientes. Los ejemplos más significativos d los servicios que han ido apareciendo son el cobro revertido automático, el acceso a la información vocal, las tarjetas de crédito, etc.

La tecnología del habla, en sus vertientes de reconocimiento de la voz cada vez está siendo más aplicada, resultando cada vez más frecuente el diálogo con una máquina para obtener una cierta información o un servicio.

En todos los casos, ya en el presente, se exige que desde de que se idea el funcionamiento de un determinado producto hasta que éste sale al mercado no pasen poco más de dos o tres años, en vez décadas como había ocurrido anteriormente.


El futuro: los servicios multimedia interactivos.

Pero aunque el presente representa un cambio significativo respecto al pasado, este cambio queda completamente ensombrecido con respecto al tipo de servicios que se vislumbran para el futuro.

Hace no mucho tiempo, muchos eran escépticos y ridiculizaban la visión del futuro que indicaba que lo que hoy se transmite vía radio (TV) iría por cable y lo que hoy va por cable (telefonía) pasaría al medio radio.

Hoy son ya menos lo que se atreven a adoptar esta postura y más los que creen en esa visión de futuro, que la creación de Internet ha venido a confirmar.

Este intercambio es, además de técnicamente posible, lógico, pues si se considera que una de las aportaciones de la radio es la posibilidad de que el terminal receptor sea móvil, el teléfono está en mejores condiciones de sacar provecho y utilidad a esta característica que el televisor. A pesar de que la mayor parte de estas redes, por razones técnicas, se hayan construido de forma contraria a lo que aconsejaría la lógica, estas razones están variando y se está en condiciones de que pueda producirse un encuentro entre la lógica y la técnica.

Se contempla un futuro de televisiones planas, tridimensionales, con realidad virtual, desde las que se podrá tener sensación de tele presencia, en las que se podrá elegir una película o reservarla para un momento determinado. Se podrá variar el ángulo de la cámara desde el cual interesa ver una determinada jugada en un partido de fútbol. Será posible participar activamente en las tertulias y en los concursos televisivos o competir con mediante videojuegos con otras personas distantes. Se podrá adaptar dinámicamente la calidad de las imágenes que se reciben en función de los deseos del usuario y del tipo de información que está viendo. Será posible la telecompra paseando por un centro comercial y elegir los productos durante un paseo virtual. Se accederá al periódico desde el hogar seleccionado sólo la información que interesa en ese determinado momento. En definitiva, se podrá tener cualquier tipo de acceso en materia de servicios mezclando voz, información, textos, imágenes de vídeo virtuales y de forma interactiva.

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